sábado, 24 de marzo de 2018

Antología de textos: Pon la oreja, que viene la moraleja (literatura del siglo XVIII).

Capítulo 4. Pon la oreja, que viene la moraleja.

Literatura del siglo XVIII.

Durante el siglo XVIII predominó la literatura co un fin didáctico. Esto quiere decir que los autores, a través de sus obras, pretendían enseñar algo o provocar una reflexión en el lector una enseñanza o un modelo de conducta . De ahí que tuvieran gran prestigio las historias que contenían y las fábulas que terminaban con una moraleja.

Literatura francesa.

El siglo XVIII francés es conocido como "el siglo de las luces". Desde el siglo XVII, el francés se había convertido en la lengua vehicular literaria y diplomática de Europa occidental (y hasta cierto punto, en Norteamérica). En el siglo XVIII, las letras francesas tuvieron un profundo impacto en todas las tradiciones literarias europeas y norteamericanas mientras que, al mismo tiempo, resultaron muy influidas por las tradiciones británicas y alemanas que inspiraron el prerromanticismo.
La enciclopedia fue un instrumento forjador de la nueva mentalidad de la Ilustración. Las nuevas ideas se difunden a través de los salones y tertulias, en las que la aristocracia recibía a literatos e intelectuales. 
Dominan el pensamiento francés de la época los filósofos MontesquieuVoltaire y Rousseau, al igual que el enciclopedista Denis Diderot. Se trataba más bien de intelectuales que reflexionaban sobre la reforma social mediante medidas prácticas. Utilizaban los diversos géneros literarios para expresar estas ideas de reforma social y política. Así, Montesquieu usó la sátira en sus Cartas Persas, obra de aguda crítica social.
Voltaire, como Diderot, recurrió también al teatro, exponiendo sus ideas a través de tragedias clásicas. No obstante, también cultivó la poesía neoclásica y las novelas, entre las que se destaca Cándido. Fue un excelente escritor, agudo e ingenioso, que gozó en su época de fama extraordinaria.
La obra del ginebrino Jean-Jacques Rousseau se articula en torno a varios ejes: social, político, educativo y personal, las obras de este último grupo anticipando el sentimentalismo romántico. Expone su visión de la renovación de la educación en Emilio, obra basada en la libertad y el naturalismo. Su obra más política es El contrato social, precursora del pensamiento revolucionario de 1789.

Como ejemplo de esta literatura tenemos un fragmento de La bella y la bestia, novela escrita por Madame Leprince de Beautmont, y un fragmento de una obra de Voltaire titulada Micromegas, en él se narra la conversación entre un hombre y un filósofo sobre la actitud guerrera que tiene el ser humano en todas las épocas contra él mismo, y la forma tan poco racional que tiene de actuar.

Literatura española.

A lo largo del siglo XVIII eclosiona una nueva mentalidad que enlaza con la antropología renacentista y que en consecuencia viene a romper la visión del mundo Barroco. Este período ha recibido el nombre de «Ilustración». Dicho movimiento se cimienta, a grandes rasgos, en el espíritu crítico, que rompe abruptamente con el principio de autoridad, en el predominio de la razón y su fundamentación en la experiencia. Esta estructura del saber tiene como consecuencia que la filosofía y la ciencia sean las disciplinas más valoradas. Su característica más relevante es la búsqueda de la felicidad humana a través de la cultura y el progreso. En literatura se busca la expresión moderada de las emociones, y emular normas y reglas clásicas. Al mismo tiempo se valoró el equilibrio y la armonía como el principio estético dominante. Tradicionalmente se ha tendido a afirmar que contra tanta rigidez se reaccionó a finales de siglo, produciéndose una vuelta al mundo de los sentimientos, otorgándole el nombre de "Prerromanticismo". 

Se distinguen tres etapas en la literatura española del siglo XVIII:
Antibarroquismo (hasta 1750, aproximadamente): Se lucha contra el estilo de los últimos barrocos, considerado excesivamente retórico y retorcido.
Neoclasicismo (hasta finales del s. XVIII): Se basa en el estilo clásico heredado en Europa de las culturas de la Roma y Grecia antiguas. Los escritores imitan a los autores clásicos antiguos como Virgilio, Horacio y Ovidio y su auge se extendió desde el reinado de Fernando VI hasta bien entrado el siglo XIX.
Prerromanticismo (finales del XVIII y comienzos del XIX): La influencia del filósofo inglés John Locke y de Laurence Sterne, junto a la de los franceses Étienne Bonnot de CondillacJean-Jacques Rousseau y Denis Diderot, hará surgir un nuevo sentimiento, insatisfecho con la tiranía de la razón, que hace valer el derecho de los individuos a expresar sus emociones personales (reprimidas entonces por los neoclásicos), entre las cuales figuran, fundamentalmente, el amor. Esta corriente anuncia la decadencia del Neoclasicismo y abre las puertas del Romanticismo.

Como ejemplos de esta literatura tenemos un poema de Nicolás Fernández de Moratín titulado Saber sin estudiar, y un poema El burro flautista de Tomás de Iriarte. En ambos se intenta transmitir una enseñanza, que en el primero habla sobre la dificultad de aprender ciertas cosas a determinada edad a comparación de como lo hacen los niños, y en la otra enseña que porque acertar a hacer una cosa bien sin saber no significa que ya seas un experto en esa materia.

Literatura inglesa.

La Inglaterra del siglo XVIII, adelantada respecto al resto de Europa  de manera política, social y económica, sustituye a Francia en la supremacía continental. Los dos fenómenos literarios más destacados de esta época son la consolidación de la novela en su camino hacia la modernidad y la afirmación prerromántica del sentimiento.

La Edad Augusta.
La denominación de este periodo ya deja claras sus raíces clásicas. Uno de los géneros más famosos en esta época fue el de la literatura de viajes, utilizado como medio para criticar la realidad desde otros puntos de vista.
Uno de estos libros, las aventuras del náufrago Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, obtuvo un enorme éxito. Aunque hoy se lee como libro juvenil, no deja de ser una epopeya del esfuerzo racional del hombre por vencer a la naturaleza. 
Además de Daniel Defoe, el irlandés Jonathan Swift fue un mordaz espíritu satírico que destaca por sus Viajes de Gulliver, que son a la vez una parodia de la literatura de viajes y una dura crítica, desde un punto de vista ilustrado, de la sociedad humana. Curiosamente, suele leerse como libro infantil, eliminando las dos últimas partes, las más terribles.
Un tercer autor importante es el poeta satírico Alexander Pope, autor de la epopeya burlesca El robo del rizo.

Inicios de la novela burguesa.
En la segunda mitad del siglo aparece un tipo de novela más moderna, centrada en una temática amorosa y de ambientes burgueses, buscando como público receptor a esta clase social.
El primer paso lo da Samuel Richardson  con Pamela o La Virtud recompensada, novela sentimental escrita en estilo epistolar con final feliz, que genera toda una moda. Esta obra es parodiada por Henry Fielding  en Joseph Andrews, que sigue el modelo cervantino (trama itinerante, protagonista acompañado, constante ironía). 
Con Jane Austen  finaliza la narrativa de la época. Sus novelas describen, con elegancia e ironía, conflictos psicológicos finamente analizados en ambientes burgueses de provincia. Sus obras más destacadas son Sentido y sensibilidadOrgullo y prejuicio, y sobre todo, Emma.

El prerromanticismo de la segunda mitad del siglo.
En la poesía aparecen elementos anticipadores del romanticismo, como en La queja de Edward Young , que introduce el elemento nocturno, o en la Oda al atardecer, de William Collins. 
La figura poética más destacada es William Blake que también fue pintor. Sus composiciones, entre lo simbólico-visionario, lo religioso y el realismo, son de difícil clasificación pues anticipan el Romanticismo, pero también el simbolismo de finales del XIX.
También aparece un subgénero novelístico popular, la novela gótica: folletines de ambientación medieval o exótica, con crímenes, noches de luna, misterios, etcétera. Destacan títulos como El castillo de Otrantoº, de Horace Walpole; El monje, de M. G. Lewis y, sobre todo, El Doctor Frankenstein de Mary Shelley .


Como ejemplo de esta literatura tenemos un fragmento de los Viajes de Gulliver, obra perteneciente a la Edad Augusta inglesa, en el que se narra  el extraño encuentro que tiene el protagonista con gigantes en uno de sus viajes

Literatura china.

La Dinastía Qing se dio entre los años 1644 y 1911. En este período, el pueblo chino entró en contacto con textos literarios extranjeros. La influencia de estos textos sirvió para consolidar la literatura china moderna. En la dinastía Qing los autores satirizan una sociedad con el germen de la decadencia en su interior. Como los Extraños Cuentos de Liaozhai de Pu Songli (1640-1715), o Los letrados de Wu Jingzi, que cuestiona la efectividad del sistema de exámenes usado para adjudicar los puestos de la administración del estado, y sobre todo el Sueño en el pabellón rojo, de Cao Xueqin y Gao E. Cao, una novela independiente en el concepto occidental, que atrajo la atención de lectores de su tiempo y de las generaciones venideras con la descripción de la historia de varias familias que aún perteneciendo a la clase alta son víctimas de sus propias contradicciones, el destino de las mujeres, así como el concepto de <<Todo lo visible no es nada>> expresado como <<la vida no es otro sino un sueño>>. Considerada la novela extensa más grandiosa de China, se limita a describir de forma realista la injusta sociedad de la época.
Como ejemplo de esta literatura tenemos un fragmento de Sueño en el pabellón rojo, en el que se narra como obliga la familia de la joven Daiyou a casarse con un hombre mucho más mayor que ella al que ni siquiera conoce.

Literatura alemana.

El siglo XVIII alemán estuvo plagado de estilos y corrientes literarias que influidas por el cambiante pensamiento de la sociedad y las nuevas ideas procedentes del resto de Europa. Comencemos pues con el origen de todos los que acontecerán en el siglo XVIII, el Barroco. 

Barroco (1600-172) 

Durante el Barroco hubo un importante giro hacia la literatura en alemán. Políticamente, la época estuvo marcada por la de división de confesiones y la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). La gran amplitud de la literatura del Barroco incluye desde la poesía cortés a la novela popular, de la imitación de modelos de la Antigüedad a la lírica sobre las experiencias personales, y de la celebración de la vida al motivo de la vanidad 
Durante el Barroco se fundaron innumerables sociedades literaria y de la lengua, siendo la más conocida la Fruchtbringende Gesellschaft.  Martin Opitz  recomendó en su libro Buch von der deutschen Poeterey ( «Libro de la poesía alemana») el empleo del verso alejandrino para la lírica en lengua alemana, que permaneció durante largo tiempo como la forma de verso más importante. Con algo de retraso llegaron el petrarquismo y la bucólica pastoril a la literatura alemana. 
Las principales formas líricas de importancia en la época fueron el soneto, la oda y el epigrama; la poesía se puede dividir principalmente en religiosa, casi siempre evangélica, y mundana. Sus principales autores son Friedrich Spee von Langenfeld Paul Gerhardt entre otros en cuanto a poesía religiosa se refiereAndreas Gryphius , así como Christian Hofmann von Hofmannswaldau en poesía mundana. 
El teatro del Barroco se muestra muy variado. Por una parte, existía en teatro jesuita, sobre todo en el sur católico, que solía realizarse en lengua latina. Debido a que el público no entendía la lengua, se intentaban potenciar los efectos visuales. De forma similar ocurría con las compañías teatrales ambulantes extranjeras. Para otro público estaban pensadas la ópera barroca y el teatro de las cortes. La ópera del barroco era muy apreciada como obra de arte. El teatro de las cortes estaba dominado por la «norma» llamada Ständeklausel, la cual regía que los destinos de reyes y nobles sólo se debían representar en forma de tragedia y la forma de vida del pueblo debía ser representada en comedias. Sus principales autores son Daniel Casper von Lohenstein  y Gryphius. 
La novela barroca consiste principalmente en la novela pastoril, la novela de estado, la novela cortés galante y la más influyente: la novela picaresca, originaria de España. En este último género destaca sobre todo Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen con su Simplicissimus. 

Ilustración (1720-1780) 

Esta corriente cultural e intelectual se denominó de este modo por su declarada finalidad de disipar4 las tinieblas de la ignorancia de la humanidad mediante las luces del conocimiento y la razón. El siglo XVII es conocido por este motivo como el Siglo de las Luces y del asentamiento de la fe en el progreso. Los pensadores de la Ilustración sostenían que el conocimiento humano podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía para construir un mundo mejor.  
El autor literario más importante fue seguramente Christian Fürchtegott Gellert  con sus fábulas, pero la figura más importante dentro del mundo literario era sin embargo Johann Christoph Gottsched. Sus textos teóricos indicaron la dirección a seguir, sobre todo su Versuch einer critischen Dichtkunst («Ensayo sobre una literatura crítica»), su obra literaria en cambio se queda en un segundo plano. 
Los autores de principios de la Ilustración también pueden ser incluidos en el final del Barroco, un ejemplo de lo dudosas que son las divisiones por época. Los poetas más importantes fueron Johann Christian Günther, así como Barthold Heinrich Brockes, que pueden ser incluidos en ambas épocas. 
Aparte de la Ilustración aparecieron otras corrientes que ponían en primer plano los sentimientos. En ellas se pueden incluir el Rococó de Friedrich Hagedorns, y el Sentimentalismo de Friedrich Gottlieb Klopstock con su epopeya Der Messias. 
La época final de la Ilustración alemana es impensable sin Gotthold Ephraim Lessing. Su obra incluye obras teóricas de importancia. crítica literaria y una serie de obras de teatro significativas. La obra que muestra un mayor espíritu ilustrado es Nathan der Weise («Nathan el Sabio»), en el que se muestra de forma ejemplificadora que los valores del hombre no pueden ser obtenidas de etiquetas como la religión o la nacionalidad. 

Sturm und Drang (1767-1785) 

Una reacción juvenil a la Ilustración, que era vista como limitante y falta de sentimientos, fue el corto periodo del Sturm und Drang. La mayoría de los hombres jóvenes, que estaban en contra de cualquier tipo de tiranía, tampoco querían reglas impuestas en asuntos artísticos. Escribieron sobre los problemas que les ocupaban y utilizaron el «aquí y ahora» en cuanto a sus acciones. 
Johann Wolfgang von Goethe muestra en la novela epistolar Las cuitas del joven Werther un hombre que muere del exceso de sentimiento y un amor desgraciado. En la obra de teatro de Friedrich Schiller Los bandidos, un joven se rebela en contra de su padre y contra sus superiores. Las obras de teatro de Jakob Lenz tenían como tema la opresiva situación de los intelectuales jóvenes, por ejemplo, en Der HofmeisterAdemás de obras de teatro, también tuvo importancia la poesía. 

Clasicismo de Weimar (1786-1805) 

El comienzo del Clasicismo de Weimar se coloca a menudo en 1786, coincidiendo con el viaje a Italia de Goethe. Característica es su estrecha colaboración con Friedrich Schiller, que murió en 1805 en Weimar. Ambos autores, tras la fase del Sturm und Drang, se orientaron hacia ideales humanistas, en parte bajo el empleo clasicista de temas y modelos antiguos. 
La obra de teatro Ifigenia en Táuride de Goethe trataba la superación de prejuicios y con ello resulta un ejemplo para el ideal humanista clasicista. Su obra más importante es la tragedia Fausto, al que siguió una segunda parte, Fausto II, en 1832. La obra de Goethe es muy amplia y su última fase no se suele incluir en el Clasicismo. 
El segundo gran autor del Clasicismo de Weimar fue Friedrich Schiller, que escribió obras teóricas como Über naive und sentimentalische Dichtung («Sobre la poesía inocente y sentimental»), pero también trató cuestiones filosóficas en la lírica, como en su «Spaziergang» («Paseo»). Schiller escribió innumerables baladas y una serie de dramas históricos. 


Como ejemplo de esta literatura tenemos un fragmento de Guillermo Tell, obra perteneciente al Clasicismo de Weimar escrita por Friedrich Schiller, que narra el enfrentamiento entre dos hombres que tienen formas muy distintas de entender la vida: Guillermo Tell y el gobernador Gesseler. Tell representa los valores de hombre honrado y justo frente al abuso de poder y la maldad del gobernador Gesseler.

Literatura japonesa.

En el siglo XVIII el aislamiento japonés con respecto al resto de todo el mundo y en especial hacia los europeos todavía estaba patente y no se quebraría hasta mediados del siglo XIV, cuando Japón volvería a abrir sus puertas al mundo. De esta época no poseemos mucha información, pero conocemos que en cuanto a la poesía  se seguían escribiendo haikus, y en el teatro los estilos predominantes eran el kabuki hasta mediados de siglo y el bunraku, que estuvo en auge tras la decadencia del kabuki.

Como ejemplo de esta literatura tenemos dos haikus de Kobayasi Issa, en los que establece una relación entre sus sentimientos y los elementos de la naturaleza.

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